martes, 8 de abril de 2008
Sé que no vendrás
pasará la lenta
y agónica tarde
y tú no vendrás
Mis manos hurguetean
el calor de los bolsillos,
una rama irrumpe
en mi frente,
las sombras llegan
a mis pies
Camino de extremo a extremo
hasta que los párpados
del día
se cubren por completo
¡No vendrás!
Pero ¿Qué sería
de mi vida?
si no esperara
esa gota de ternura
que se ha ido
para siempre
Se vende lindo país de esquina con vista al mar (2007)
Es el título de una obra del teatro de la compañía Ictus y que Fuster me ha mencionado algunas veces cuando revisamos la controversia.
Gozamos de uno de los países, que yo en este punto soy nacionalista y puedo decir que el más hermoso que existe, más radical socialmente (único país en que existe el flaite), uno de los más antipáticos, de los más sedentarios, de los más estresados, de los con más sobrepeso, de los presuntos salientes del subdesarrollo pero que rompen vitrinas y golpean a quien sea porque les metieron un gol. Tenemos colegios que son verdaderos criaderos de delincuentes, el menor aporte estatal a las artes, el que jamás pone al arte como titular en los noticiarios, el que se entera último de que hubieron unas campeonas mundiales de jockey, el que da el premio nacional después del Nóbel, el que tiene los mejores observatorios del mundo, el que descubre planetas habitables, los medallista olímpico de oro en tenis, la chilena, también la antártica chilena, somos tricontinentales, tenemos tres patrimonios de la humanidad, tenemos “momios” entre nosotros, la mina de Chuquicamata en la más grande del mundo, tenemos el lugar con el aire más puro del mundo hacia el sur, la flora mas compleja en árboles milenarios, el mejor vino, qué más puedo enumerar, de los mejores poetas, de los mejores artistas, la mayor cantidad de climas, los mejores mariscos, LAS UNIVERSIDADES SE PAGAN, EL PAÍS MÁS CARO, EL SUELDO MÍNIMO BAJÍSIMO Y UNA IGNORANCIA E INSENSIBILIDAD ATROZ POR PARTE DE NUESTROS LEGISLADORES.
Fui a buscar unas fotografías blanco y negro al pasaje Tenderini, que mi madre dejó para desarrollar el lunes. Escuché música cuando salía del metro santa lucía, fuertísima, llamó mi atención me puse un chaleco, hacia frío, había una caravana, Celebración del día del teatro. Caminé sonriendo diciendo para mis adentros y también en voz alta “Santiago es increíble”. En la mañana la gente peleando con los pacos porque se le rompió un eje al metro en la línea uno, los pendejos rompiendo todo por entrar al partido del colo o simplemente porque les gusta dejar la cagada para liberar hormonas. Otras veces los escolares se toman la alameda, en marzo o septiembre para el día del joven combatiente o el 11, queda la crema, pintitas de sangre maquillan las avenidas, el día de la raza hay un acto precioso; TODO EN
Pues qué hice, me agregué a la celebración, gritando cantando, pidiendo “catapultazos”, saltando, bailando cuatro horas, quedando pasado a vino blanco que una mina estaba tirando de una garrafa de blanco con un difusor, disfrutando una de lo más fantástico que puede hacer el hombre, obedecer a su instinto creador, celebrar por un fin cultural, querer inmortalizarse.
Llego a casa, me doy un baño, enciendo el televisor, son las 9:54, y nada respecto al carnaval que se tomó la avenida principal por una hora aparece. Seguro no es importante. Se va más a un partido que al teatro en el mundo.
Hace un rato ese bienestar se hace mierda al saber que el proyecto “TRANSVALPARAÍSO” amenaza el patrimonio cultural de la región, LOS TROLEBUSES, esa maravilla eléctrica del ’52 que si bien, en santiago duró la pasada, allá se ven maravillosos. Adornan el paisaje, no contaminan, meten menos ruido que el transantiago y que el metro porque este chilla por tanta gente que trae arriba, ya no puedes ir de pié porque pareciera que hasta los frenos fallan.
Que rabia. Me pareciera que estos que deciden por la masa bruta son unos personajes putos de academia que tienen la sensibilidad en el bolsillo cuando una mina les mete la mano en el bolsillo pa’ tocarles el paquete, que no sirven para más que arruinar el paisaje y convertir la televisión aun más en una mierda corrupta. Les digo, métanse su capacidad de gobierno donde les quepa, y a quien le caiga lo que digo si es que saben interpretar lo que les digo. Debemos ser un país de cultura porque es lo único que nos define, debemos mantener el caldillo de congrio, que jamás en mi vida he probado, debemos mantener la empanada, el mariscal y los pescadores de bote. Que la plaza de la ciudadanía en lo único lindo y moderno que me he encontrado en el paisaje aparte de los edificios patrimoniales que ni siquiera limpian, la catedral se Santiago está toda cagada por palomas y no sé si decir que
Estado de Chile, quizá debiera dar las gracias públicas por darme una beca presidente de la república todos los primeros días hábiles de cada mes por 10 meses del año, gracias por la beca alimenticia que me enteré la semana pasada que obtuve, gracias por casi darme la beca para materiales, pero que no era compatible con la presidencial, gracias por la beca de excelencia académica que consta de 1.000.000 de pesos con que pago mi Universidad en Arquitectura, gracias por el crédito 100% por algo más de 1.700.000 , gracias por estar a punto de darme, y ojalá sea así, otro 1.250.000 del fondo audiovisual para pagar un diplomado en dramaturgia que empieza este Junio y por último, gracias por tenerme en tus fronteras. Con todo esto, te demuestro bendito estado de Chile, que me defraudas, te demuestro con pena, que como un pendejo de 18 años, me he sacado de una u otra forma la mierda y me doy cuenta que lo único que quiero es escribir, que he conseguido lo que quiera y seguirá así, que soy el oportunista más grande con todo el derecho que la existencia me da. Pero que no te perdonaré nunca, que destruyas un pueblo. Porque ya lo haz hecho, haz enfermado a familias, haz sumido por tus caprichos en la máxima ignorancia a otras, haz matado, que es tu mayor pecado diría un cristiano, que no lo soy, y te haz reproducido como larva sobre ti mismo, creando miserables insensibles. Y sales impune. Te cuento un secreto. Mi pluma fue comprada gracias a juntar vueltos, en una feria. Y la tinta es de la más barata. Mi mano derecha tiane las uñas largas, mismazos están un poco partidas por hacer un trabajo en yeso que me robaron. Lo que implica sacarme un 1, pero quedé con la nota pendiente. Cuando quiero tomar fotografías análogas debo conseguirme un flash con mi tío, la cámara fue comprada por mi padre inexistente ya, a un tipo que llegó a vendérsela por siete lucas. Está colgada de un candelabro al que le falta una pata. Y me parece, no es ni siquiera canon, aunque dice esa marca.
No reivindico a nadie, a mi mismo, nada más; camino horas por santiago, me paso tardes enteras recorriendo los pasajes, porque santiago es hermoso, como todo chile lo es. No quiero que lo arruinen, que destruyan nuestro patrimonio, que es lo único que bello que deriva del concepto patria, “nuestro patrimonio”, “mi patrimonio”. Maduren por la mierda, me hacen subir a un bus que presuponen bueno, que cuando frena me manda a la cresta, mide dos veces lo que los antiguos, es un anélido con mal equilibrio, los asientos son demasiado altos como para que un chileno pueda sentarse, va repleto, me aplastan, huele mal, porque para que sepan mucha gente se baña en la noche, no en la mañana, si es que se baña. La gente no se lava los dientes, no usan desodorante. Y que a la primera semana quedó adentro de un edificio en las condes. Que en videos extranjeros se ven con la parte trasera descontrolada por la velocidad, que no son para nada cómodos. Piensen!!!. Se preocupan por la materia económica y pierden millones de dólares, los pierden y los pierden por imbéciles –y lo sé porque involuntariamente estudié contabilidad, y por tanto sé lo que significa una pérdida-. El metro se les hará papilla, se romperán más fierros, saben lo que pasa cuando se deja caer un dulce? Llegan hormigas. Lo hacen desaparecer.
Adoro mi país, pero me cansa la gente que lo compone. Debo aislarme, leerme un libro porque no hay diálogos, porque mis compañeros, toda la vida ha sido igual, hablan toda la semana del carrete del fin de semana pasado y llegado el viernes solo hablan del que vendrá.
Dan ganas de venderlo con todo y gente y comprarse uno chico en Europa.
¿Acaso no es buena idea?